domingo, 27 de agosto de 2017

Desde el Sur: Criminalidad en Veracruz y sus “daños colaterales”


Por Guillermo Gutiérrez Arias

Minatitlán, Ver.- Son verdaderas masacres y les llaman “daños colaterales”. Mueren seres inocentes y le llaman “daños colaterales”. La sangrienta y despiadada violencia impuesta por los grupos delictivos para sembrar el terror en la sociedad, crece de manera alarmante.
El estado de Veracruz y sus principales atractivos turísticos naturales y urbanos están quedando vacíos ante la violencia sin cuartel que han desatado los grupos delictivos en la disputa por el poder y el control.

Pero también, la enorme corrupción que existe en el enorme aparato gubernamental permite que las células delincuenciales se apoderen del estado de Veracruz.
Todo por dinero y poder. Por poder político e impunidad adquirida a través del dinero sucio y mal habido.
Para muestra, sólo basta recordar que Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, los crímenes de personas inocentes eran casos aislados.
Ahora, para el Gobierno del Cambio, el de la extraña alianza de los polos opuestos de la política, Izquierda-derecha, son “daños colaterales”.
El crimen del periodista Cándido Ríos Vázquez, fue un “daño colateral”, no iban por él, sino por uno de los que le acompañaban.
De manera inmediata e irresponsable, Roberto Campa Cifrían, de la Subsecretaría de Gobernación vino a Veracruz y expresó, todo parece indicar que “que el reportero se encontraba en el lugar equivocado, pues a quien realmente querían matar era al excomandante policíaco”.
En menos de 24 horas declaraba lo anterior en relación al crimen del periodista. Una investigación relámpago, con información cien por ciento confiable. Afirma lo anterior Campa, como si él hubiese estado en el momento de dar la orden para ejecutar al jefe policiaco.
Como sí él, supiera ya con anticipación que iban a matar al jefe policiaco.
Como si sus informantes confiables le hubieran dijo “jefe, no iban por Cándido, sino por el ex comandante”.
En fin, un fiasco para tratar de desviar las investigaciones que nunca se harán en relación al crimen del periodista.
Otro caso de “daño colateral” sin duda alguna es el crimen de la pequeña Ana Mayra J. Ortega F. de cinco años en una verdadera masacre registrada éste sábado en la ciudad de Córdoba.
La pequeña resultó herida por el impacto de una bala, muriendo instantes después, mientras que su señora madre se encuentra herida.
El conductor del vehículo, quien presuntamente tenía una pistola entre las piernas durante el ataque del grupo armado, murió también.
Irresponsables la mamá y su pareja, por traer a la pequeña en las condiciones más riesgosas de inseguridad y más, cuando sabían que eran sujetos susceptibles.
Lo criticable es la masacre efectuada por el grupo armado. Seres que sin ninguna misericordia acaban con su víctima y sus acompañantes, sin importarles que sean inocentes, como el caso de la pequeña.
Los miembros de los grupos delincuenciales son despiadados, no muestran el más mínimo sentimiento, en su afán de sembrar el terror y el miedo entre sus enemigos y la sociedad.
Para ganar el respeto y el miedo de sus adversarios, son capaces de todo.
Los integrantes de los grupos delincuenciales “compran protección” en todos los niveles del aparato gubernamental. El cáncer de la corrupción tiene podrida la mayor parte de las instituciones, compran conciencias para operar impunemente.
A los mexicanos y en éste caso a los veracruzanos nos venden la idea de que las instituciones y responsables de impartir justicia, de garantizar la seguridad y la tranquilidad, están trabajando, cuando la realidad ha superado los documentales de las series televisivas como La Reyna del sur, el Chema, dueños del paraíso, los capos, Pablo Escobar, el infierno, el chapo y otras muchas más.
La corrupción existente entre elementos de las diferentes corporaciones policiacas, de seguridad estatal y federal, de jefes policiales, de ministerios públicos (hoy flamantes fiscales), de directores de los reclusorios, de los custodios, de secretarios ministeriales, pero principalmente de los políticos que los protegen, ha permitido que los criminales actúen impunemente.
Si señores, impunemente. Las deficiencias en la interpretación y actuar dentro del nuevo sistema penal acusatorio en Veracruz, la falta de capacidad de los fiscales y jueces, además de la deshonestidad, son las principales causas para que los delincuentes sigan operando tranquilamente, a sabiendas que a pesar de ser detenidos, a los pocos días quedarán en libertad.
Y no me dejarán mentir, el mejor ejemplo de esa podredumbre existente en el nuevo aparato de impartición de justicia, es el de Zeferino Almendra Delgado, mejor conocido en el mundo criminal como “el sicario”.
Originario de Cosamaloapan, con apenas 30 años de edad, tenía en su haber levantones, secuestros y despiadados crímenes de sus víctimas.
Pero la benevolencia de los jueces impartidores de justicia le permitieron recuperar la libertad de manera casi inmediata, pese a todos los delitos que le conocían.
Era miembro del cártel del comandante “H” Hernán Martínez Zavaleta, personaje que se rodeó de la élite social de Coatzacoalcos y tuvo como socios a políticos y empresarios.
Zeferino fue ejecutado el pasado jueves en la ciudad de Coatzacoalcos, después de haber recobrado la libertad y salir del penal Duport Ostión, gracias a la benevolencia del nuevo sistema penal acusatorio, a la del juez adscrito a la sala de juicios orales, Rubén Reyes Rodríguez al autorizarle “el pago de fianza y proceso en libertad” solicitud hecha por la defensa de “el sicario”.
Como una burla al gobernador del estado, licenciado Miguel Ángel Yunes Linares, quien el 13 de Agosto anunció “pomposamente” que se había detenido a 9 integrantes de una banda delincuencial, entre  ellos “el sicario”.
Los 9 estaban vinculados a proceso por posesión de armas y drogas, pero además algunos de ellos a secuestros y homicidios. Todos relacionados con el comandante “H”.
Sin embargo, para que tanto escándalo oficial, si a los pocos días, salen en libertad tres mujeres detenidas con el grupo delincuencial. Roxana Abigail S W, Danna Paola S. y Lizbeth Vanesa A N, gracias al juez.
Diez días después, un verdadero criminal, quien declaró a sangre fría, los secuestros y homicidios que llevó a cabo en la región, el dinero que recibió y la ejecución de sus víctimas, pese la presentación y “triunfo” de la fiscalía del estado dada a conocer por MAYL, salió libre “el sicario”.
Solamente diez días estuvo en la cárcel “el sicario”, gracias a la corrupción existente, a la deficiencia y mala interpretación del nuevo sistema penal en Veracruz, a la falta de capacidad de los responsables de impartir justicia y la complicidad de quienes ostentan el poder en Veracruz.
Hasta el momento, ningún diputado, senador, líder de partido político, institución oficial, u otra autoridad ha pedido que se investigue ¿Cómo y porqué fue puesto en libertad el verdadero criminal como el sicario?, ¿hasta dónde podría tener responsabilidad el juez y los involucrados en el proceso? ¿Por qué hacen quedar mal al gobernador MAYL al anunciar un triunfo con la detención de integrantes de células delictivas y a los pocos días los dejan en libertad”
Ante ésta impunidad y corrupción ¿Qué puede hacer la sociedad? Amable lector ¿usted sería testigo de un crimen que presenció con estos impartidores de justicia, que tal parece que trabajan para los delincuentes y no para la sociedad de la que reciben sus pagos a través de nuestros impuestos?

¿Se le puede llamar daños colaterales a los crímenes que se registran en Veracruz?....Bueno, la sociedad veracruzana seguirá aguantando, ¿hasta cuándo? ¿Quién sabe?.... hasta la próxima, Primero Dios.  

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