sábado, 26 de agosto de 2017

Desde el Sur: De caciques a jefes de cárteles en Veracruz

Por Guillermo Gutiérrez Arias
Guillermo Gutiérrez
Columnista

Minatitlán, Ver.- Por su inmensa riqueza natural, el territorio veracruzano siempre ha sido botín en disputa de hombres poderosos.
Hablamos del cacique, del poderoso, del político millonario, del que tiene el control en cada una de las regiones de la entidad, del que impone y se impone utilizando cualquier medio, incluso hasta el crimen.

De acuerdo a los antecedentes históricos y a los excelentes trabajos de compañeros dedicados al periodismo de investigación, Veracruz desde hace décadas, ha sido dividido en regiones, bajo el control de caciques o de los jefes políticos.
Desde la época del ex gobernador Agustín Acosta Lagunes se fortalecieron los cacicazgos en Veracruz.
En la actualidad, con los exgobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, llegaron para quedarse y apoderarse de Veracruz los cárteles del narcotráfico, sin poder ser erradicados por quien lo prometió en campaña y que la gente confió en él, MAYL.
Con ellos. Se convirtió una industria para hacer dinero, el secuestro,  las extorsiones, el tráfico de droga, de humanos, de ilegales, la venta de protección, el cobro de piso y tantos delitos que tienen heridos de muerte a la sociedad veracruzana.
Buscando antecedentes, en un artículo de José Luis Gamboa Arenas, titulado “La Violencia en Veracruz Producto de Caciques” de enero del 2014, se hace la remembranza  de la presunta responsabilidad al actuar de los políticos.
Ya existían los datos del odio y resentimiento de grupos poblacionales en contra de familias que controlaban todo, y cuando hablamos de todo es todo… más aún en lo referente a la economía regional.
De manera anticipada se mencionó que Veracruz es un Estado que  estallaría con otras entidades en pleno sexenio al  Presidente Enrique Peña Nieto, ¿porque?… Pues porque fue el PRI de la mano con el PAN, quienes se han repartido todo… Los que ayer estaban en el PRI, hoy están con el PAN, y la izquierda y los partiditos nacientes son sus satélites cuyo control está en la nómina, comenta.
Por otra parte, hay que recordar el paso de Don Fernando López Arias en Veracruz. En el Sur de Veracruz, a Don Amadeo González Caballero.
Durante  la época de Amadeo González Caballero en el sur de Veracruz, ni la hoja de un árbol se movía sin su consentimiento.
Durante su etapa de poder -que realmente duró hasta su muerte-, no hubo presidente municipal que hubiera llegado sin su beneplácito. Así, pues, ni los mismísimos jefes de la oficina de correos se salvaban de contar con el visto bueno de don Amadeo, lo mismo que los jefes de las oficinas de hacienda y los dirigentes de las secciones del sindicato petrolero.
Muchos coinciden en señalar que don Amadeo no era un hombre malvado, como se ha dicho por ahí, sino, por el contrario, un hombre de buen corazón, que ayudaba siempre al desvalido, a los que no le gustaba ayudar era a los flojos y a los viciosos.
Al lado de Amadeo González Caballero, según los datos históricos, a su lado hubo una personalidad siniestra, presuntamente su guardaespaldas y asesor -aunque antes no se les llamaba así, sino consejero-, nació en el rancho de Amadeo y desde pequeño estuvo a su lado,  Luciano Armenta Escamilla, de quien no se sabe nada, si vive o está muerto.
Otro ex gobernador que repartió Veracruz, fue Agustín Acosta Lagunes. Felipe Lagunes, Toribio Gargallo, Cirilo Vázquez Lagunes, entre otros.
Cada uno con su feudo de poder en cada región de Veracruz. Amos y señores. Respetados por algunos, odiados por otros. Benefactores para unas personas y delincuentes para otros.
La disputa de los caciques era entre ellos. Tenían un código de respeto a las familias. La sociedad veracruzana podía vivir, trabajar, divertirse, estudiar, viajar, estar en sus hogares hasta con las puertas abiertas. Algo que hoy ya no se puede.
Hoy que Veracruz se encuentra en la disputa de los cárteles, los veracruzanos nos encontramos a merced de la delincuencia, debido a que no falta un desertor de algún grupo y forma una célula criminal que actúa por sí misma.
La PGR, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de  Delincuencia Organizada (SIEDO), la CNS (Comisión Nacional de Seguridad y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) tienen amplia información de los cárteles que operan en el país.
Veracruz rico en su naturaleza, se encuentra inmerso en un clima desesperante de violencia e inseguridad que va en aumento y aumento desde que llegaron en estas células delincuenciales en con FHB, heredadas a JDO y hoy sin poder erradicarlas por el gobierno de MAYL.
Se mencionan los nombres de las diferentes organizaciones criminales en la disputa por el control del territorio veracruzano, pero para subsistir sus miembros, recurren a cometer delitos en contra de los ciudadanos obteniendo millonarias sumas de dinero que reparten entre los involucrados.
La red de corrupción es un cáncer que invade las distintas instituciones y corporaciones de Veracruz. Se habla de por lo menos 6 organizaciones las que operan en el estado y que han sembrado el terror.
Muchos municipios se están convirtiendo en pueblos fantasmas. Se refleja en todos los aspectos.
Nuestro hermoso Veracruz, tierra de nadie. Plaza en disputa de los cárteles del poder político, económico y de la droga.
Hasta cuando, el pueblo seguirá viviendo con el yugo de los poderosos, protegidos en amañadas leyes, en el poder político y económico.
Lamentable, pero cierto. Veracruz se tiñe de rojo. De la sangre de miles de sus muertos y desaparecidos. Hasta la próxima, Primero Dios.

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