miércoles, 23 de agosto de 2017

Dolor entre los familiares de Cándido Ríos, el reportero masacrado en Juan Díaz Covarrubias


Por: Esperanza Arias Rodríguez
Soconusco, municipio de Hueyapan de Ocampo, Ver..- La tranquilidad y rutina cotidianas en Soconusco, el poblado en donde vivía Cándido Ríos Vázquez, se vieron interrumpidas abruptamente la tarde del martes tras ser masacrado el periodista en las inmediaciones de Juan Díaz Covarrubias.

La pequeña casa, pintada la fachada de blanco y rodeada completamente por un cerco eléctrico y con una cámara de vigilancia colocada en la parte alta del diminuto corredor, repentinamente se vio envuelta en un trajinar incesante y los sollozos, a veces ahogados, por momentos fuertes de Hilda Nieves, esposa de Cándido Ríos, evidenciaban la tragedia que en una sola tarde les cambió la vida: el jefe de la familia había sido ultimado de forma cruel, tal como dijo Hilda entre sollozos:" lo mataron tan feo, de forma cruel". Y es que un comando armado acabó con su vida y la de otras dos personas, entre ellas Víctor Acrelio Alegría Antonio, ex agente municipal de Corral Nuevo y ex candidato a síndico de Acayucan por el PRI-PVEM.
Es apenas el medio día de este miércoles, y contrario a lo que pudiera pensarse, dada la trascendencia nacional que tuvo el crimen de un periodista más en México y el tercero en territorio veracruzano en el gobierno yunista, el hogar de "Pabuche", tal como era conocido Cándido, está casi desierto, únicamente están el director general y el subdirector del Diario de Acayucan, Lorrimer Alvarez Peña y Cecilio Perez Cortés, respectivamente, el comisionado de la Comisión para la Atención y Protección de los Periodistas ( CEAPP), Jorge Morales, y las dos hijas de Pabuche, el par de niños que corretean por allí, ajenos al funesto suceso, es posible sean los nietos del aguerrido reportero.
En el corredor algunos solidarios vecinos y allegados acompañan al difunto que yace en su féretro en la salita de la casa, rodeado de flores y largas velas y de tanto en tanto acompañado por una de sus hijas que se sienta callada a sobrellevar su pena. Qué cosas le dirá a su padre en sus pensamientos?Adivinar, solo su gesto deja asomar el dolor, así como las lágrimas de Hilda muestran su sufrimiento, aunque la pobre mujer no puede sentarse a llorar a su muerto tranquilamente porque realiza aquí y allá preparativos para la velada durante el resto del día y toda la noche.
Conmueve la humildad y aspecto desvalido de Hilda, duele la precariedad con la cual vivía Pabuche y a pesar de eso, desde que él le agarró amor al periodismo, ya no lo dejó pese a ser tan ingrato debido a los ingresos de hambre y sin horario de trabajo, y más duro aún, actualmente mortal su ejercicio.
Cándido vivía protegido en su domicilio, por eso la malla eléctrica y la cámara de videovigilancia, tal era el apoyo que le brindaban pues se había acogido al Mecanismo Federal de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, ya que8 había sufrido amenazas y agresiones físicas durante bastante tiempo por causa de su labor periodística y uno de sus más encarnizados enemigos era el ex alcalde de Hueyapan de Ocampo, Gaspar Gómez Jiménez.
Sin embargo, paradójicamente Cándido no murió porque lo hayan buscado directamente en su domicilio, sino que fue fríamente ejecutado fuera de un Oxxo y una gasolinera, en Juan Díaz Covarrubias, y esto porque hoy en día en el Veracruz del horror nadie está seguro, la muerte tiene permiso en cualquier hora y en cualquier lugar. Descanse en paz Cándido Ríos, el reportero que no disparaba armas, disparaba verdades, tal como comentó en un video grabado por el mismo y que fue su despedida.

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