miércoles, 23 de agosto de 2017

TIERRA DE BABEL: Hasta sin calzones


Por: Jorge Arturo Rodríguez


En tanto las cúpulas políticas y empresariales renegocian el TLCAN (México, como siempre, dándolas), el gobierno de Estados Unidos “actualizó la Alerta de Viaje para México” y pidió a sus ciudadanos (ellos si valen, son su gente) extremar precauciones si andan turisteando por Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Colima, Guerrero, Quintana Roo y Veracruz. ¿Tan de la chingada estamos? Pero si no pasa nada, menos en Veracruz. ¡Qué sensibles nos salieron los gringuitos! No aguantan nada. O quizás no son los estadounidenses, sino su gobierno que le teme a lo que debe.

         Los mexicanos, en verdad, no le tememos a la muerte, por el contrario jugamos, la venerábamos, nos pitorreamos de ella, pero ahora reina el miedo en tierra movediza de atrocidades, en vísperas de la muerte sangrienta –suena a peliculón palomero-, de la bestialidad de aquellos que les vale madre y, mínimo, te dan tu calentadita previa al cielo –si lo mereces, ahí verá Dios- que aquí es el infierno.
         Según el Inegi en el 2016 se cometieron 23 mil 953 homicidios, cifra menor al 201, año considerado como el más violento porque se contabilizaron 27 mil 213 homicidios. ¡Qué alivio! Vamos bien, mexicanas y mexicanos…
         ¿Quién se la cree? “La verdad existe. Sólo se inventa la mentira”, dijo Georges Braque.
         Nuestras autoridades, políticos y empresarios –no todos, claro- se la pasan nomás hablando, puesto que sus bolsillos no se adelgazan ni sus vidas corren mayor peligro, o quizás sí, pero nomás tantito, pero mientras sus panzas y equipo de seguridad (bien o mal habido) estén al orden del día, qué importa que México se esté vendiendo o más bien se esté legalizando su venta. Poco interesa el daño directo y colateral que estén causando al grosor de la población: México que se chingue.
         Mathieu Tourliere, en su artículo “El país, una gigantesca concesión”, sostiene que “el 13.5 % del territorio mexicano ha sido concesionado a empresas mineras y vastas extensiones del Golfo de México se encuentran en manos de compañías extranjeras que buscan extraer hidrocarburos. Además, 12 corporaciones operan la mayoría de los gasoductos que atraviesan el país y para 2029 el sector privado producirá la mayor parte de la electricidad en México”. O sea, nos dejarán hasta sin calzones y todavía tendremos que pagar para sobrevivir. (Proceso 2129/20-08-17).
         Interesante comentario de Tourliere que advierte que hay más recursos naturales explotados que a México lo están dejando pelón, un desierto, un territorio devastado por la contaminación. Para qué hablamos de las grandes extensiones de tierra que están siendo vendidas –robadas-, todo con la complacencia de las autoridades que, hay que decirlo, se llevan su tajada. ¿Alguien lo duda?
         Pero Enrique Ochoa Reza, Presidente Nacional del PRI, dijo que la economía mexicana mejora y crece más de lo esperado, gracias a las reformas estructurales impulsadas en los últimos cinco años; que el crecimiento económico logrado es el punto de partida que se debe cuidar para mejorar y consolidar un país más justo, equitativo y que genere oportunidades para todos los mexicanos; que las reformas hacendaria, energética y educativa, así como el responsable manejo de las finanzas públicas arrojan resultados positivos a favor de las mexicanas y los mexicanos. (Excélsior, 21 agosto 2017).
No, pos sí. Los malpensados somos nosotros.

De cinismo y anexas

Escribió Carlos Drummond de Andrade: “Las recetas para salvar el mundo son bien recibidas por un mundo, que en absoluto las cumple”. Ahí nos hablan.

         Quizás Williams Deer tenga razón: “Una pluma, despluma, dice el periodista. Una simulación, anula, sentencia el Poder-Estado…” ¿De qué hablaba? 

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