miércoles, 18 de octubre de 2017

LA NOCHE DE LOS NAHUALES




ESTADO COLAPSADO
LA TIBIEZA DE MANCERA
VA POR LOS NORMALISTAS…

La generación de nuevos impuestos y la pesada carga que implica su cobro sobre los hombros del ciudadano debe ser una clara muestra de lo que pretenden, de forma obscura, quienes detentan el poder. La implementación de los impuestos y el alza de precios son los dos primeros pasos hacia una dictadura o un golpe de estado.


         Si el Estado deja de ser el rector del quehacer público ¿De qué manera el Estado podrá proveerse de recursos para cubrir sus necesidades operativas? ¿Cuál es el esquema que debe implementar el gobierno para cumplir con sus obligaciones constitucionales: salud, educación, seguridad pública? ¿Cuál debe ser la obligación del Estado frente a los más vulnerables?

         Lo que sucede con los damnificados en la ciudad de México debe prender las alarmas para todo ciudadano de bien. El Estado debe garantizar un mínimo de bienestar a sus ciudadanos. Cuando el gobierno no cumple con sus obligaciones estipuladas en la Constitución debe ser cuestionado y demandado para que lleve a cabo sus compromisos de proteger y garantizar lo que por ley corresponde.

         Las pérdidas materiales por los edificios colapsados que dejara sin hogar a miles de familias no deben representar un problema para el gobierno puesto que existen fondos destinados a atender este tipo de casos fortuitos.

Imagine que la aseguradora no se hace responsable, lo estipula cualquier contrato de seguro, para pagar los daños por caso fortuito o por situaciones de catástrofes naturales. Es decir, pierdes casa, tu auto, tu negocio a causa de la furia de la naturaleza y no existe un pago por concepto del seguro contratado. Esto deja en una situación de indefensión a cualquier ciudadano. Y es, en este punto, donde debe incorporarse las potestades facultativas del Estado, con todo su peso, con todas sus dimensiones.

         Hoy ya ha disminuido la solidaridad y la presencia de voluntarios frente a los hermanos en desgracia va desapareciendo de forma paulatina. El gobierno, como siempre, le apuesta al olvido.

La administración pública no ha podido o no ha querido asumir el papel que le corresponde ocupar. Es el pueblo: CDMX, Oaxaca, Morelos, Chiapas, Morelos y algunas familias de Veracruz quienes están en completo estado de vulnerabilidad. Sin casa, sin techo, sin trabajo, con el temor de perder lo poco que le han podido arrebatar a la fuerza de la naturaleza y mantenerlo fuera de las manos de los rufianes. Aparte de perder todo, se quedan con la deuda, sin casa y con una nueva deuda contraída con la administración pública. ¿Quién responderá por ello?

Los vicios ocultos nunca han estado tan a la vista. Si bien es cierto que no se puede calcular la magnitud de una catástrofe natural también lo es que debe imperar un mínimo de seguridad que permita al afectado ponerse a salvo y bajo resguardo. No se puede jugar con la muerte. Sin embargo, en nuestro país parece ser el deporte nacional por excelencia. Se cometen los mismos errores de antaño sin que la experiencia agregue un valor agregado para hacerle frente  a lo que pudiera ocurrir.

Desde mi punto de vista, el Jefe de Gobierno de la CDMX ha actuado con tibieza. Sin el empoderamiento que le puede suponer el liderazgo que le han construido, no ha podido demostrar capacidad alguna para demandar lo que en derecho corresponde al Ejecutivo Federal vía FONDEN. Parece que Mancera sólo es comparsa del gobierno federal frente a la demanda clara y urgente de vivienda segura. Ni siquiera se ha atendido la emergencia con remedios paliativos.

¿Dónde han quedado los millones de dólares vía donativos por entidades públicas o privadas, nacionales o recibidos del exterior? ¿Se han manejado con transparencia y de forma oportuna?

Los partidos políticos, como entidades, han sido sepultados y relegados a lo máximo. Se han visto tal como son: mezquinos, insensibles, sórdidos, usureros, míseros, roñosos, ruines, rastreros, codiciosos y rapaces. Jugaron con el dolor ajeno y lo convirtieron en bandera de campaña. Sacaron ventaja de la desgracia en la que permanecen miles de ciudadanos.

Persiguen fines completamente ajenos a las demandas ciudadanas. Sacaron en su momento lo peor que los caracteriza como instituciones políticas. Y hoy, tanto actores como partidos políticos, han dejado de lado la emergencia en la que se encuentran los cientos de familias mexicanas como si fuera un guión aparte. Le dieron la vuelta a la hoja como fórmula mágica que resolverá la desgracia, el dolor y el luto de quien lo ha perdido todo.

Vi a un Silvano Aureoles dando fe de su informe de gobierno. A Margarita Zavala abandonando las filas del blanquiazul, a Ricardo Anaya sintiéndose ya presidenciable, la pasarela insensible de Antonio Meade como el ungido tricolor y la poca probidad de Alejandra Barrales con sus bienes ofensivos e inexplicables: una fortuna en bienes inmuebles que supone una ofensa para cualquier ciudadano. Lo es para la mitad de los mexicanos, los que viven en la miseria. Muestra clara de que el poder te puede permitir esos excesos.

         El Estado represor ya ha dado las primeras muestras: lo fue en San Salvador Atenco, en Ayotzinapa, en Nochixtlán, en Morelia y otros pueblos de Michoacán.

Caso aparte, donde el Estado ha sido rebasado, lo es donde la delincuencia organizada tiene más capacidad operativa que el propio gobierno, donde los asesinatos, robos a plena luz del día y otros delitos, muestran la ineficacia de quienes gobiernan y el dolor de quienes padecen la ineficiencia del Estado.

         Termino haciendo eco del legislador local por el Partido Encuentro Social, Luis Moreno Hernández. Cito textualmente: “…estamos, también en Baja California ante un desmantelamiento del Estado. Con iniciativas y proyectos que pretenden privatizarlo todo…”

         El legislador local afirmó también que existen grupos de ciudadanos, organizados o no que se oponen de una forma o de otra, ante estas iniciativas.

“Es el Estado el único el que puede garantizar al ciudadano un bienestar de vida” —dijo. El diputado local también argumentó que Baja California está en una situación de crisis de “colapso institucional”.

         Va mi solidaridad por los normalistas. No comparto sus métodos de lucha pero jamás me negaré a pelear por su derecho a no quedarse callados.

         Marchan los presidenciables: Un PRI fortalecido, un Frente disminuido y Morena encogida…

         A manera de A. Monterroso: “Desperté y el dinosaurio aún estaba ahí…”



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