martes, 14 de noviembre de 2017

LA NOCHE DE LOS NAHUALES


Por: Benjamín M. Ramírez


ESPERAR ES PARA LOS POBRES…

Debo iniciar con esta frase: “Esperar es para los pobres”. La frase pertenece a la película Aftershock dirigida por Nicolás López, que usted puede ver en cualquier plataforma de vídeo. La frase que me llamó la atención de este film es sin duda propicia para dar pie a lo que a continuación comento. 

El proemio “Esperar es para los pobres” cobra su significado retomando a Roland Barthes,  Eco, Pierce, Saussure, Cassirer, Langer y otros especialistas en significados y significantes; todos ellos versados en Semiología o Semiótica.

El pobre espera.

Aguarda el campesino pobre la temporada de lluvias para poder sembrar. Pone su confianza en que no llueva para que en la casa no se filtre el agua, para que el río no se desborde, que la semilla sembrada brinde una cosecha buena. Espera al Procampo… espera, es un campeón de una espera sin fin.

Espera el obrero…  Hace cola en la fábrica para encontrar trabajo, que la paga sea buena y sin tanta “chamba”, que el patrón sea justo y el pago puntual y sin tantos descuentos…

El que carece de recursos espera: la temporada baja de vacaciones para conseguir un boleto económico, el aguinaldo, el préstamo, al crédito salarial, al “buen fin”, al amigo para poder “irla pasando”… Programa sus proyectos de forma anticipada, con años de antelación.

El pobre, el que espera el camión, el úber, el formarse en la fila, hacer cola, hasta para las tortillas. Aguarda con esperanza casi divina, que ni el gas ni la gasolina aumenten de precio, que la tarifa eléctrica no se mueva más rápida que las manecillas del medidor, que los impuestos, predial, ISR, ISPT, aguanten el aumento del salario mínimo.

Espera en las salas del IMSS, del ISSSTE, del Hospital General, reza para que el padecimiento no sea grave.

Lo más cruel de esta expectativa es esperar en vano. Esperar que el gobierno por buena voluntad se haga cargo de forma transparente de todos los programas que por ley debe cumplir. Esperar que la autoridad sea honesta y justa, en verdad, suena a utopía.

Actualmente los afectados por el sismo del pasado septiembre 19 aguardan: desean que por lo menos su vivienda tenga las mismas dimensiones antes del terremoto, que sean seguras y que no tengan que pagar por la reconstrucción. En suma, que a su desgracia no se añadan más deudas de lo que ya deben, deuda sobre deudas y sobre saldos insolutos.

Lo peor del caso es que al gobierno no le interesa la situación de indefensión y vulnerabilidad que padecen los miles de damnificados: se acerca la temporada invernal, con ello, el frío, la lluvia y otros fenómenos meteorológicos que hunden más la frágil y precaria realidad de los afectados, en las zonas arruinadas por los movimientos telúricos.

Este escenario aparece dantesco frente a la frivolidad de la clase política gobernante con salarios y bonos que resultan ser un insulto a la miseria de la mitad de la población mexicana.

Frente a este escenario infernal de inseguridad, de alzas de precios, de violencia, de robos impensables a plena luz del día, de la ola de corrupción, del control total de los delincuentes sobre las instituciones del Estado, cabe hacer una pregunta:

¿Cuáles serán las promesas que los próximos candidatos, independientes y dependientes, harán al electorado? ¿Y si el electorado creerá nuevamente, una vez más, en estas promesas insulsas, insultantes, pueriles, fantasiosas y fantoches?

El pobre espera en promesas vanas, en su sino, en la muerte como una solución a toda su indigencia en el imperio del reino de la muerte, del terror y de la siembra de cadáveres por doquier. La muerte parece imparable, incansable con su guadaña: sobre quien la debe y quien la teme, esperando no tener ese encuentro inevitable.

No hay esperanzas. No se debe esperar.

Es el mexicano el que tiene el papel de protagonista en la obra de teatro “Esperando a Godot”, del irlandés Samuel Beckett. Vladimir y Estragón mexicanos. Esperando a Godot que no  llega y que nunca llegará.

Para concluir con esta entrega, refiero un apunte final: ¿Qué posibilidades tiene la vocera del Congreso Nacional Indígena, María de Jesús Patricio, Marichuy? La población indígena en México sólo conforma una minoría representativa de 68 pueblos indígenas que suman once millones de habitantes.

En el supuesto que todos los indígenas votaran por Marichuy, —no será posible porque pobres, indígenas y campesinos representan el voto de reserva y el voto duro del PRI gobierno quien operará con el mismo plan de acción ejecutado en el EDOMEX—, desde mi perspectiva no tiene la más mínima o remota posibilidad de llegar a los Pinos. Se necesitaría un milagro.

Sin embargo, considero que estará operando en contra del candidato mejor posicionado para las elecciones del 2018, negociando puestos o posiciones de gobierno, vía acuerdos de alto nivel, para sus más cercanos operadores.

Primero esperemos que Marichuy junte las firmas necesarias para ser nominada como candidata independiente con el tiempo de compensación signado por la autoridad electoral.

Espero en Dios que los afectados por los terremotos de Irak e Irán, reciban los apoyos necesarios y que sus “FONDEN”, lleguen de forma pronta y expedita y no se destinen los recursos a partir de los intereses de gobierno, partidistas o de color por encima de la desgracia.

Al tiempo.


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