lunes, 8 de enero de 2018

LA NOCHE DE LOS NAHUALES


Benjamín M. Ramírez

DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS SAQUEO A LA DOCTRINA DEL SHOCK

Los saqueos registrados en el Estado de México y Veracruz no parecen ser improvisados porque no lo son. Me parece que existen fuertes intereses detrás de estos movimientos sociales de encono y enojo en los pobladores que se han dejado manipular y han participado en los atracos en “despoblado” ante la mirada complaciente de la autoridad en turno. Su objetivo, las tiendas departamentales en estas fechas en las que se acostumbra entregar un obsequio: 24 de diciembre y 6 de enero, respectivamente.

Dicho de otra manera, el pobre taimado sólo roba al pobre. Ya sea en simples atracos a mano armada o robo hormiga. Tal parece que no puede aspirar a más. Es imposible que el pobre quiera robar o asaltar a un rico porque este hecho escapa a todas sus posibilidades de éxito.

Ya sea en cualquier revolución, revuelta o trifulca, quienes están en la arena, los gladiadores, son los pobres. Los espectadores, que sólo contemplan el cómo se desarrolla la lucha por la supervivencia diaria, son los magnates, los dueños de vidas y destinos de los más infortunados.

Si se analizan estos eventos fortuitos, lo mismo que sucediera en los movimientos del año pasado, a raíz del penúltimo gasolinazo en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto, se puede apreciar que se repiten patrones preestablecidos a propósito, de tal manera, que las personas pueden experimentar una “libertad” momentánea que satisface sus demandas de euforia a corto plazo para poder robar a sus anchas, aunque sea “poquito”, de lo mucho que supone tener estas tiendas departamentales como “usureras” y “rapaces” de las economías de la clase baja.

En los videos que he tenido bien a revisar, tanto de los hechos de los saqueos registrados en Veracruz, como los del EDOMEX, se puede aprecia que existe un patrón dirigido. Los perpetradores de los atracos no pegan la carrera, como el delincuente común, ante la presencia de los militares que “llegan” a poner “orden”, tampoco los militares corren para perseguir a los ladrones. Como si estuvieran en un mutuo acuerdo. “Laissez faire, laissez passer”: “Dejar hacer, dejar pasar”.

En los pobladores que saquean las tiendas parece no existir el imperativo moral del “No robarás”, y asimila en sus acciones que “está bien”, “no pasa nada”, “está justificado”, como si les estuviera “permitido” cometer el hurto “bajo permiso” o licencia de “quien está arriba”. Roban con tanta tranquilidad y estas acciones se reflejan ajenas a toda moral.

Pero ¿qué es la doctrina del shock o el capitalismo del desastre?

Refiere el comentario de Carlos Lange sobre el libro de Noami Klein, “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre” (Cfr. www.revistainvi.uchile.cl) que «el “capitalismo del desastre” postula que detrás de toda “tragedia” es posible ver una “oportunidad”, como es la de aprovechar el trauma colectivo para promover e implementar reformas económicas y sociales de carácter radical sustentadas en los principios básicos del corporativismo como son la eliminación del rol público del Estado, la absoluta libertad de movimientos de las empresas privadas y un gasto social prácticamente nulo».

A partir de esta premisa, los actos vandálicos realizados por un sector reducido de la población en los municipios donde se han cometido estas acciones de desestabilización social son acordes al postulado de Noami Klein en virtud de que el Estado aprovechará esta “oportunidad” de desequilibrio general para crear la imagen de “gravedad” cometido por unos cuantos y maximizado hasta el hartazgo por los medios de comunicación al servicio ipso facto del gobierno en turno.

Esta situación de “crisis”, fundamentado por los actos vandálicos, llevará a la población, ajena a estas acciones, solicitar poner orden con la intervención directa e inmediata de las fuerzas de “represión”, policiales y militares, quienes podrán intervenir con metralla en mano, ante la “urgente” necesidad para responder a los reclamos de la mayoría, olvidando por completo el problema de origen.

Me permito vincular estos actos de saqueos, en sí mismos vituperables, a las acciones de un grupúsculo de vándalos que han llegado a obstaculizar y “romper”, como esquiroles tradicionales, los actos de campaña de la candidata de Morena para la CDMX, Claudia Sheinbaum.

El mensaje es claro. Estas acciones de encono en contra de un solo candidato dejan mucho qué decir del actuar de las autoridades electorales y de justicia en la Ciudad de México. Probablemente están “experimentando” para poder profanar y deslucir, marchitar y ajar, estropear a lo sumo, la campaña de un candidato que se antoja imparable, a Andrés Manuel López Obrador.

Remata Carlos Lange: La implementación de este modelo debe su éxito a una estrategia política denominada como “la doctrina del shock”, la cual orienta los procesos de reconstrucción implementados como respuesta tanto a los efectos de intervenciones militares como a desastres naturales de distinto tipo, abriendo “apetitosas oportunidades de negocio” a los agentes, defensores y promotores del “capitalismo del desastre”.

Es necesario reconocer que los precios de la canasta básica han subido de forma drástica y permanente, mermando con ello la capacidad adquisitiva del ciudadano común, de tal manera que la mayoría de los centros de consumo han visto decaer sus ventas en los primeros días del año, fenómeno que se repite inexorablemente en cada “cuesta de enero”.

En enero no hay dinero debido a la barrumbada y consumo arrebatado en las fiestas de fin de año y al aumento de precios en la mayoría de los productos sin que la población se percate de ello de forma consciente, dopado por los festejos y la felicidad fugaz que supone disponer de una cantidad mayor de dinero al terminar el año y la poca visión de la vida cotidiana del ciudadano de a pie que no toma las prevenciones necesarias para no sufrir al inicio del año.

Bajo esta premisa no está por demás, ganancias en corto y largo plazo de por medio, alentar acciones que atentan contra la convivencia social que ha caracterizado a la sociedad en su conjunto, acciones que son aprovechadas por grupos gansteriles, que abusando de la precariedad de quienes los escuchan, los avientan cual carne de cañón y como ejercicio de una prueba social, bajo el auspicio del gobierno en turno.

No debe quedar atrás la cifra de los más de 26,573 muertos del año 2017, cuyos cadáveres reclaman, y con razón, una justicia que nunca llegará; aparte de los miles de desaparecidos o delitos de alto impacto que nunca serán denunciados por miedo a la delincuencia o la pasividad “permisiva” de la autoridad judicial, en una sociedad en donde se le teme más al uniformado que al delincuente común.

Asimismo, es necesario recalcar que el pago de intereses para el 2018, por una deuda pública que se antoja impagable, rebasa los presupuestos en conjunto de los principales programas de acción de las Secretarías claves, en el gobierno que fenece de Enrique Peña Nieto, quien se encuentra en su nivel más bajo de popularidad y cuyo candidato oficial no levanta ni el polvo por los lugares donde se presenta con un programa de partido “para generar más pobreza”, miseria que ya no es necesaria habiendo más de 62 millones de pobres en el país, por debajo de la línea de bienestar.

Para concluir, desde este espacio lamento la muerte de un periodista más, sospechosa para mí, del editor del diario “El Universal”, José Gerardo Martínez, exigiendo a las autoridades correspondientes perseguir este delito como un atentado a la ley de libertad de expresión y no como un “hecho aislado” del fuero común, en su modalidad de homicidio por robo, y que se castigue con todo el peso de la ley al o los responsables, de una muerte más de un periodista en este suelo encharcado de sangre.

Asimismo me uno a  la demanda y apoyo irrestricto para el periodista bajacaliforniano, Said Betanzos debido al mandato de un juez que le ha ordenado “no publicar este tipo de notas o nota alguna relacionada con el ámbito judicial”.

La última pregunta ¿dónde ha parado el dinero de las donaciones para los afectados del sismo? Na, na, na…

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